Por qué una visión global de la operación es cada vez más fundamental en la gestión del transporte multimodal

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Las empresas internacionales en crecimiento cada vez realizan más envíos a diferentes regiones y a través de diferentes modos. No es de extrañar, entonces, el creciente interés que tienen las empresas por las soluciones de gestión del transporte, especialmente, por aquellas soluciones que permiten gestionar la multimodalidad del transporte.

¿Qué define hoy en día la complejidad de la cadena de suministro?

A medida que las empresas amplían su alcance y se vuelven internacionales, comienzan a crear amplias asociaciones empresariales, y así sus procesos se vuelven más complejos e intrincados. Los flujos internacionales deben ser compatibles con los envíos en múltiples tramos y modos, y también con múltiples idiomas, monedas y tipos de documentación. El transporte está en el centro de las operaciones de la cadena de suministro, y a medida que las empresas amplían sus servicios para conquistar nuevos mercados, más se enfrentan a problemas de sistemas de gestión limitados.

Pocos proveedores cuentan con soluciones que puedan soportar exitosamente y de forma rentable todos estos niveles de complejidad que el transporte implica. Aunque algunos sistemas de gestión del transporte se califican a sí mismos como “multimodales y “holísticos”, estos títulos pueden ser a veces engañosos. Las suites de la cadena de suministro afirman que convergen las funciones, pero cuando estas suites son producto de adquisiciones y fusiones, suelen estar fragmentadas de forma problemática. Esto implica que no pueden ofrecer una orquestación de la cadena de suministro, condición fundamental para una exitosa gestión del transporte.

La mayoría de las soluciones de gestión del transporte se centran en un modo, o son limitadas. Las opciones que son multimodales sufren el mismo problema que las suites no nativas, ya que los profesionales y proveedores acumulan nuevos sistemas de gestión para proporcionar nuevos modos o tipos de transportistas. Así, acumulan una arquitectura fragmentada. Para optimizar los flujos, deben esforzarse en integrar los diversos tramos y modos, para poder obtener una imagen completa. Este esfuerzo extra supone una pérdida de tiempo, y deja a las empresas expuestas a errores innecesarios.

Plataformas unificadas de forma nativa

Una solución de gestión del transporte hoy en día debe ser, al menos, holística y multimodal. Para alcanzar una gestión que sea eficiente y rentable, se requiere de una tecnología más sofisticada, automatizada, y basada en la nube. Un sistema de gestión de transporte moderno debe poder hacer converger las diferentes funciones de la cadena de suministro, para así orquestar y optimizar los flujos de productos. Debe ofrecer desde el transporte aéreo, de gran peso, hasta ofrecer las opciones de paquetería y mensajería para el cumplimiento de pedidos internacionales. Por ejemplo, plataformas SaaS como la que ofrece OMNIX logra esta convergencia al permitir una visibilidad del flujo de datos en tiempo real, y así orquestar la operación. Además, traza y analiza cada proceso que integra la cadena de valor.

A la vez, una solución para gestionar el transporte de forma verdaderamente holística sólo puede existir en una plataforma que esté unificada de forma nativa. Las capacidades que están diseñadas de forma nativa para comunicarse entre sí logran ofrecer una visión global y contextual mucho mayor, y así alcanzar una visibilidad de toda la red.

Es así como las empresas pueden aprovechar su cadena de suministro, sincronizando las operaciones que anteriormente estaban aisladas, como por ejemplo la gestión del transporte, de los clientes, de proveedores y de devoluciones. Esto logra que se integren los flujos de entrada y salida, en un solo flujo que permite a las empresas agilizar la orquestación multicanal y dividir o fusionar pedidos para optimizar cada tramo de cada envío. OMNIX por ejemplo, integra toda la cadena de valor, y así ha logrado que sus clientes obtengan un 20% de aumento de eficiencia operacional.

Los sistemas de gestión multimodal nativos son únicos, porque no favorecen ningún modo en particular. Por ejemplo, aquellos sistemas que se centran en los pedidos aíslan y optimizan los envíos individuales. De esta manera, las empresas pueden asignar de forma dinámica los transportistas y los modos necesarios para cumplir el nivel de servicio requerido de la forma más rentable posible. Además, las empresas pueden agregar modos a medida que van creciendo, sin tener que adquirir o implementar nuevos sistemas.

A medida que aumentan los niveles de complejidad en las operaciones de las empresas, cada vez se hace más necesaria la integración o convergencia de la gestión del transporte con otras funciones de la cadena de suministro, para así poder maximizar el nivel de eficiencia requerido.

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